A la hora de renovar el sistema de calefacción de una vivienda, dos opciones suelen compararse de forma directa: seguir con una caldera de gas y cambiar la aerotermia por un sistema más eficiente. No hay una respuesta única válida para todos los casos, pero sí hay criterios claros que te pueden ayudar a decidir cuál conviene más en tu situación.
Cómo funciona cada sistema
Una caldera de gas genera calor quemando combustible, con un rendimiento que en las calderas de condensación más modernas puede superar el 90%. Un equipo de aerotermia, en cambio, no quema nada: extrae la energía del aire exterior y la transforma en calor para calefacción y agua caliente, con un consumo eléctrico muy inferior a la energía térmica que produce. Esa diferencia de principio de funcionamiento es la que explica buena parte de las diferencias de coste, de eficiencia y de impacto ambiental entre ambos sistemas.
Comparativa de costes de instalación
Instalar o sustituir una caldera de gas suele tener un coste inicial más bajo que una instalación de aerotermia, sobre todo si ya existe la instalación de gas y los radiadores. La aerotermia requiere una unidad exterior, una interior y en ocasiones adaptar el sistema de distribución de calor, lo que eleva la inversión inicial. Sin embargo, esa diferencia se compensa con el tiempo gracias al menor coste de funcionamiento, y en muchos casos existen ayudas que reducen la inversión inicial de la aerotermia.
Comparativa de consumo y factura
El gas natural y el gasoil dependen directamente del precio de los combustibles fósiles, que ha mostrado una alta volatilidad en los últimos años. La aerotermia consume electricidad, pero por cada kilovatio consumido puede llegar a producir varios kilovatios de calor, lo que se traduce en facturas de climatización significativamente más bajas. Según estimaciones del IDAE, el ahorro puede alcanzar hasta el 75% frente a sistemas de gasoil o gas natural, especialmente en viviendas con buen aislamiento.
Impacto ambiental
Al no quemar combustibles fósiles en la propia vivienda, la aerotermia reduce las emisiones directas asociadas a la calefacción. Su impacto ambiental global depende del origen de la electricidad utilizada, pero en general se considera una de las tecnologías clave para avanzar hacia una climatización residencial más sostenible, motivo por el que recibe apoyo a través de distintas líneas de ayuda pública.
Mantenimiento y vida útil
Ambos sistemas requieren revisiones periódicas para funcionar de forma segura y eficiente. Las calderas de gas necesitan inspecciones normativas y limpieza de quemador, mientras que los equipos de aerotermia requieren revisión de filtros, unidad exterior y sistemas de control. En condiciones normales de uso y con un mantenimiento adecuado, un equipo de aerotermia tiene una vida útil comparable o superior a la de una caldera, con la ventaja de que buena parte de sus componentes pueden repararse por piezas.
Entonces, ¿qué sistema conviene más?
Si tu prioridad es reducir la inversión inicial y ya dispones de una instalación de gas en buen estado, mantenerla puede parecer la opción más sencilla a corto plazo. Pero si buscas reducir tu factura a medio y largo plazo, ganar independencia frente al precio de los combustibles y aprovechar ayudas a la rehabilitación energética, la aerotermia suele ser la alternativa más rentable, especialmente en viviendas que se van a mantener muchos años. La mejor forma de saber qué te conviene es comparar tu caso concreto con un estudio energético gratuito.
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